Busca productos con mucho dinero invertido y pocas ventas recientes. El número de piezas por sí solo puede engañarte: cinco productos caros pueden inmovilizar más efectivo que cien baratos.
Ordena cada código por costo de existencias, unidades vendidas y días desde la última venta. Separa novedades, mercancía estacional y productos que dejaron de tener demanda. Un artículo recién recibido no debe evaluarse igual que otro guardado durante seis meses.
Mide cobertura con un periodo útil
Divide existencias entre venta promedio semanal para estimar semanas de cobertura. Si tienes 40 piezas y vendes dos por semana, cuentas con unas 20 semanas de inventario al ritmo observado. Esa cifra cambia si hay temporada alta, promociones o faltantes anteriores, por lo que conviene revisar el contexto.
Ejemplo: una tienda tiene $30,000 en accesorios sin ventas desde hace 90 días y sigue comprando el mismo modelo porque el proveedor ofrece descuento. El ahorro por pieza puede ser menor que el problema de caja creado. Antes de reponer, prueba paquetes, exhibición nueva o una compra más pequeña.
Decide qué harás con cada grupo
Define un objetivo: vender con margen, recuperar efectivo, devolver al proveedor o retirar mercancía dañada. Registra la decisión y su costo. No borres el inventario sin dejar evidencia de lo ocurrido ni asumas que una baja operativa produce automáticamente un beneficio fiscal.
Para revisar compras y tratamiento fiscal de mercancías, la referencia es el artículo 103 de la Ley del ISR cuando aplique a tu régimen. Lleva facturas de adquisición, conteo actual y acuerdos con proveedores.
Compara la lista con tu utilidad de tienda, porque vender más barato afecta ambos controles. Escríbenos por WhatsApp para ordenar una revisión inicial gratuita.