Sí: el canal de venta no elimina las obligaciones de tu negocio. Si recibes pedidos por Instagram o WhatsApp, registra las operaciones y revisa tu actividad y régimen en el RFC. La obligación concreta depende de cómo vendes y cobras, además de tu situación fiscal.
Empieza por un registro de pedidos
Asigna un folio a cada pedido y anota producto, precio, descuento, envío, forma de pago y fecha de entrega. Separa pedidos confirmados de mensajes que solo pidieron una cotización. Un depósito puede corresponder a una compra, un pago parcial o una operación cancelada; guarda la conversación que permite identificarlo.
Ejemplo: vendes bolsas por Instagram. Una clienta transfiere $800 y otra paga $800 al recibir el producto. Ambas ventas deben aparecer en el control, aunque solo una tenga transferencia. Si la primera devolución se acuerda después, conserva también el comprobante del reembolso.
Redes sociales y plataformas no son equivalentes
Una red donde publicas productos y acuerdas cobros directos no necesariamente funciona como un intermediario que cobra al cliente y te retiene impuestos. Describe el proceso real a tu contador antes de asignar un tratamiento de plataformas tecnológicas. El SAT distingue los regímenes de personas físicas; elegir por el nombre de una aplicación puede producir errores.
Prepara tu constancia fiscal, registro de pedidos, estados de cuenta y comprobantes emitidos. Revisa quién solicitará factura y cómo se documentarán las operaciones restantes. Crea además una carpeta por mes para que conversaciones importantes y evidencia de entrega no desaparezcan del teléfono.
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