Compara el costo total durante el uso esperado y el efectivo disponible. El precio de compra frente a una renta mensual no basta. Incluye mantenimiento, traslado, almacenamiento, seguro, financiamiento y periodos sin trabajo, además del posible valor de venta.
Compara escenarios equivalentes
Estima horas o días de uso en contratos confirmados. La compra puede parecer barata si supones ocupación permanente, pero perder conveniencia cuando el equipo queda detenido. La renta también puede encarecerse con plazos adicionales y cargos por daños o traslado.
Por ejemplo, una herramienta de $60,000 se necesita un mes y después no hay trabajos confirmados. Una renta puede conservar efectivo para nómina y materiales. Si habrá uso frecuente durante varios años, prepara otra comparación con mantenimiento y reposiciones, sin asumir que todos los contratos futuros ya están asegurados.
El impuesto es una parte del análisis
Comprar un equipo puede tratarse fiscalmente como inversión y no como un gasto inmediato completo. La Ley del ISR regula la deducción de inversiones y su aplicación a personas físicas del régimen correspondiente, entre otros artículos mediante el 104. Revisa el régimen y reglas vigentes; no prometas recuperar todo el precio como ahorro de impuesto.
Tampoco confundas pago del crédito con deducción. Capital, intereses y costo del activo necesitan separación. Una comparación útil muestra flujo de efectivo y efecto fiscal con supuestos explícitos.
Decide con documentación
Reúne cotizaciones de compra y renta, contrato, horas previstas, costos adicionales y necesidades de caja de la obra. Anota quién utilizará el equipo y qué ocurrirá entre proyectos. Conserva un registro del activo si se compra y de su asignación a cada obra.
Revisa los resultados después del uso para mejorar el siguiente presupuesto.
Consulta tu equipo por WhatsApp. La entrevista inicial es gratis; lleva ambas cotizaciones y el plazo de uso.