La renta sostenible es la que cabe en tu operación con ventas realistas y los demás compromisos. No existe un porcentaje único que permita decidir para cualquier restaurante; cambian margen, capacidad y mezcla de canales.
Incluye renta, mantenimiento, depósitos, adecuaciones y aumentos previstos en el contrato. Calcula además costo de personal, ingredientes, servicios y reserva. Un local barato puede requerir inversión que tu caja no puede sostener.
Comprueba la capacidad necesaria
Ejemplo: la renta es $25,000 y tus otros gastos fijos suman $75,000. Si cada peso de venta comparable deja 40 centavos después de costos variables, necesitas aproximadamente $250,000 de ventas para cubrir $100,000 de gastos fijos. Revisa si mesas, pedidos y ticket permiten alcanzar esa cifra.
Haz escenarios de ocupación baja, esperada y alta. Añade meses de apertura con ventas menores y pagos iniciales. El presupuesto debe poder explicar cómo sobrevives antes de llegar al ritmo previsto.
Revisa contrato y comprobantes
Identifica quién arrienda, obligaciones de pago, conceptos incluidos y documentación fiscal. Presenta contrato y datos del arrendador al contador para revisar comprobantes y retenciones que correspondan según las partes. La Ley del IVA y la Ley del ISR son referencias legales para esa revisión, no una tarifa universal de renta.
Antes de firmar, conserva cotizaciones de adecuación y un presupuesto completo. Compara ubicación con demanda observable, no solo tránsito visible. Un local lleno en fin de semana puede tener días sin movimiento.
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