Antes de facturar tu primer proyecto, verifica si ya tienes RFC y qué actividades aparecen registradas. Haber trabajado con nómina no significa que tu registro ya contemple servicios independientes. Tampoco debes solicitar un segundo RFC: se actualiza el que te corresponde.
Empieza por tu actividad real
Describe qué vendes: diseño gráfico, asesoría legal, programación, traducción o servicios de ingeniería. Define si trabajarás como persona física y revisa el régimen que corresponde a tus ingresos y condiciones. El portal del SAT sobre actividades empresariales y profesionales explica a quién se dirige este esquema; RESICO requiere una evaluación adicional de elegibilidad.
Una diseñadora que conserva su empleo y acepta proyectos externos necesita distinguir salario y honorarios. Una persona que únicamente prestará servicios por su cuenta tiene otra combinación de obligaciones. El monto del primer contrato, por sí solo, no resuelve esa elección.
Prepara lo necesario para cobrar
Reúne identificación, CURP, comprobante de domicilio y tu constancia fiscal si ya estás inscrito. Consulta los requisitos del trámite específico en inscripción y actualización del RFC del SAT. Verifica acceso, e.firma y certificados necesarios para tu método de facturación.
Luego pide al cliente sus datos fiscales y acuerda precio, impuestos y fecha de pago por escrito. No esperes al depósito para descubrir que la cotización no contemplaba IVA o retenciones.
Guarda el acuse de actualización y comprueba que la constancia refleja la actividad, fecha de inicio y obligaciones correctas. Prueba la emisión de una factura con los datos reales antes de cerrar el primer mes. Esa revisión evita que un proyecto pequeño empiece con comprobantes inconsistentes o declaraciones que nadie contempló.
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