Compra con base en el efectivo que quedará después de tus compromisos, no solo en cuánto vendiste. El dinero necesario para renta, nómina, impuestos y pedidos ya confirmados no está libre para reponer mercancía.
Haz una previsión semanal con saldo disponible, cobros probables y pagos por fecha. Separa cobros confirmados de ventas que todavía esperas lograr. Después define una reserva mínima para operar y absorber retrasos.
Calcula una compra que puedas sostener
Ejemplo: tienes $50,000 y esperas cobrar $20,000 esta semana. Debes pagar $25,000 a proveedores, $12,000 de operación y conservar $15,000 de reserva. Quedan $18,000 para una compra adicional, si los cobros efectivamente ocurren. Comprar $30,000 porque hay descuento crea un faltante de $12,000.
Compara la compra con rotación y margen de cada producto. La mercancía que se vende rápido puede devolver caja antes que una compra barata con meses de cobertura. Divide pedidos o negocia entregas parciales cuando sea posible.
Revisa gastos que no salen en el ticket
Incluye comisiones, devoluciones, empaques, fletes y pagos de deuda. No uses el IVA cobrado como referencia automática de dinero disponible; pide a tu contador una estimación de obligaciones según tu régimen y movimientos.
Para revisar el tratamiento de cobros de IVA, la referencia legal es la Ley del IVA, artículo 1-B. La previsión de caja es una herramienta de gestión y debe mantenerse separada del cálculo fiscal.
Lleva estados de cuenta, calendario de proveedores, ventas por cobrar y reporte de existencias. Actualiza la previsión cuando una cobranza se retrase. Puedes complementar con el cierre de flujo mensual.
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